
Creo que hablo por todos cuando digo que no hay nada peor que hacer filas. Bueno, de pronto hacer fila a la intemperie, pero hacer fila es una de las actividades más poco productivas y aburridoras que los adultos hacemos.
Pero no vengo a quejarme de las filas, au contraire, vengo a tratar de dilapidar mi tiempo en un post en pro de las filas, pero de las filas efectivas. He dicho.
Hacemos fila para todo, para pagar, para cobrar, para reclamar y hasta para poder obtener el derecho a participar en una rifa. Filas para todo.
Pero más interesante que las filas en si son los personajes (muy variopintos por demás) que uno se encuentra en ellas. Paso a enumerar algunos:
La señora que quiere conversar: Se puede identificar porque empieza con frases como “esta fila nada que avanza y uno con afán, cierto?”, “no, no, no, no, con estos climas y uno aquí”, “que falta de respeto para con una”, entre otras. Es del tipo de personas que creen que uno desea oir (además del bullicio de la ciudad) problemas con el seguro, el alza en los servicios públicos, el descaro de las empresas o la noticia del momento en el televisor del banco. No tengo nada en contra de ellas, pero a veces, conversación es lo que uno menos necesita para esperar su turno de atención.
El despistado: Es una especie bien peculiar, es la única que es capaz de aguantarse 2 horas y media al “rayo de sol”, en un “lapo de agua” o dentro de una oficina para que al llegar su turno, se de cuenta que no era la fila que debía hacer, que era en la taquilla de al lado. Acojonante.
El desafortunado: Se presenta principalmente en las filas de los cajeros electrónicos (y me pasó algo hoy con uno, por eso el post) y su modus operandi es el siguiente:
Se han perdido unos 8,5 minutos aproximadamente desde que el fulano o la fulana entraron al habitáculo del cajero, minutos que ni Dios los recupera, minutos que pudimos utilizar en, porque no, otra fila, ésta vez la de consignación, porque, seamos sinceros, sacamos plata pa consignarla a nuestros acreedores, o por lo menos, eso me pasa a mi.
(Hacer click para leer semejante barbaridad)
El hecho que esta imagen esté increíblemente mal diseñada, sobrecargada y horriblemente diagramada no es suficiente para que sea un wtf?! (o sea dicho de otra manera: “pero qué carajos?”) sino que la lectura hace las delicias de chicos y grandes.
Vía: wtf? Microsiervos