esteBlogNoEsMio

Noticias geek (y otras no tanto)

Mobiliario práctico y modular

Wednesday
Feb 13,2008

Esto es diseño al servicio de las personas, yo sé que más de uno de mis lectores va a querer uno. Y es que con esta carestía por Dios!

Vía: noPuedoCreer

Problemas con la actualizada de wordpress

  • Filed under: Blog
Tuesday
Feb 12,2008

Señoras y señores, damas y caballeros, señoritas y señoritos (si aún hay), desde que actualicé la versión de wordpress he tenido problemas con el posteo de comments, con los css y con el favicon (cosas del afán que llaman), pero este finde le camellaré duro para solucionar todos los bugs.

Mientras tanto, he de terminar unos proyecticos freelance que tengo pendientes y asistir a las capacitaciones para mi nuevo trabajo (voy a ser profesor!) ;)

Si quieren comentar, lo pueden hacer en http://esteblognoesmio.blogspot.com, que no lo he cerrado (y creo que no lo haré).

Arrumacos pa’ todos!

Historia de un viaje

  • Filed under: Personal
Sunday
Feb 10,2008

Voy viajando en un tren a través de la sabana de algún lugar, de un país que no creo reconocer o que por lo menos no asocio con nada que haya visto antes.
De pronto, se escucha en un vagón del tren una algarabía, un chillido a lo lejos y una desaceleración abrupta me sacan de ese bello trance contemplativo y me ponen en guardia. Ya han llegado hasta nosotros.

Rápidamente tomo mis implementos de campaña y me dirijo en dirección al próximo vagón del tren, hacia el laboratorio improvisado que construímos en la última parada y que nos serviría para desarrollar el suero que necesitábamos llevar hasta la principal ciudad de país, el centro administrativo de todo lo que el ojo alcanzaba a ver.
Trato de hacerme camino apresuradamente para alcanzar a salvar los restos de nuestra investigación y poder ayudar a esta chica (de la cual no sé su nombre), aquella mujer que nos alertó del peligro de continuar a través de ésta ruta y que tiene, al igual que nosotros, un objetivo altruista, heróico y desinteresado: salvar a sus familiares.

Al llegar al camarote sólo encuentro un cadáver ensangrentado y desfigurado, con las ropas destrozadas y un leve olor a descomposición en el aire. Temo lo peor.
Estoy tratando de recobrar fuerzas para poder buscar en sus cosas personales y sus bolsillos, la prueba de supervivencia del poblado al que nos dirijimos y los últimos apuntes sobre la investigación. Tengo éxito.

Salgo como alma que lleva el diablo por la puerta del final del pasillo y me encuentro cara a cara con un compañero de aventura.
- ¡Menos mal te encuentro maric*n, estamos llevados del p*tas!
- ¡Parce, no nos podemos devolver, eso está vuelto mierd* allá adentro!

Salimos despavoridos en dirección opuesta al tren hacia una torre de agua con un tanque en su parte superior, la cual rodeamos con precaución para no levantar sospechas y evitar nuestro encuentro con esas bestias.
A lo lejos podemos ver un pueblo al parecer fantasma, pero en el que se alcanzaban a divisar algunos autos en movimiento y una estación de gasolina junto a lo que parecía un restaurante del camino.
Sin esperar demasiado nos dirijimos a ese lugar para encontrarnos (con demasiada sorpresa) que ninguno de los habitantes parecía darse por enterado de lo que pasaba y tampoco vimos signos de la enfermedad, o por lo menos, no habían sido infectados masivamente.

Intentamos advertirles lo que sucedía, la amenaza que se cernía sobre ellos, pero no escuchaban, nos miraban con desprecio e indiferencia. No había nada que pudiésemos hacer si no se querían dejar ayudar.
Corrimos hacia la casa más apartada de la calle principal (y única calle) para refugiarnos y poder reabastecernos y recargar las armas que llevábamos consigo. Era una casa abandonada, sólo los murmullos de vieja pintura oxidada habitaban el lugar, parecíamos predestinados a protagonizar una película de terror al mejor estilo hollywoodense. No había tiempo para criticar la decoración del lugar, o en éste caso, la falta de ella.

Pasaron aproximadamente unos 3 minutos cuando todo quedó en silencio, ni el viento se oía pasar a través de las ventanas rotas del improvisado cuartel en el que estábamos cuando de pronto escuché un ruido de pisadas en una habitación de la segunda planta, al cual reaccioné (tal vez instintivamente) de la manera más mecánica posible. Me dirigí hacia él con Gallego cubriéndome la espalda, siempre muy de cerca.
Vimos una figura humana pasar por un corredor semi iluminado, con alguna especie de camisa de algún color amarilloso, tal vez un naranja muy ligero, pero corriendo con prisa de no ser descubierta.

- ¡Alto ahí! - grité fuertemente.
- ¡Alto ahí, he dicho! ¡identifíquese!

Nos rodeó en un par de segundos y nos apuntaba con un revólver calibre 38.

- ¿Quiénes son ustedes?

- ¡¿Lady? ! - pregunté asustado.

- ¡Pensé que no iban a llegar! - dijo con voz agitada la figura femenina que nos miraba inquisidoramente, y que por fortuna reconocí entre penumbras y sudor.
Era nuestro contacto en el punto medio de nuestro recorrido, un aliado en esta cacería despiadada y sin final aparente, una fuerza extra en nuestro equipo.

En el frenesí del encuentro no nos percatamos que los animales (o eso queremos pensar que son) ya habían dado con nuestro paradero y habían subido por las escaleras internas hasta el segundo piso y se encontraban detrás de Lady. En unos segundos todo fue confuso y sólo recuerdo disparos, sangre y gemidos, gritos de desesperación y terror y un golpe tan fuerte que me tumbó al piso hasta una esquina de la habitación. Sólo recuerdo verme a mi mismo disparando mi ametralladora contra esas criaturas (seres humanos alguna vez) y tratando de arreglar la mira de arma porque estaba muy desviada y no podía apuntar bien a la cabeza de estos monstruos.
Estoy tratando de disparar los últimos cartuchos que me quedan cuando de repente empiezo a oir una música en el fondo, una especie de banda sonora que acompaña tan feroz escena, una melodía que no reconozco al principio, pero que lentamente se acerca y se hace más clara, más vívida.

“Tengo el presentimiento de que empieza la acción (adentro, adentro) y las mujeres somos las de la intuición”.

Y es ahí cuando me despierta el televisor que tenía sintonizado en VH1, presentando el video de Shakira para avisarme que ya son las 7:00 a.m y es hora de levantarme.

Maldita sea, odio cuando eso pasa. Hubiera sido una buena historia para escribir.

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